A pesar de mi poca predisposición para leer novelas epistolares, confié en Annabel Pitcher. Si había hecho que me rindiese a sus pies con Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea, en su segunda novela tenía que ofrecer algo interesante. ¡No me equivoque!
Las veinte primeras páginas son algo desconcertantes. La escritura es caótica. Miles de ideas inconexas y banales que pasan por la mente de una adolescente. Pero no creo que sea una novela dirigida a este público en especial. Lo que Pitcher pretende es dotar al personaje de la frescura, despreocupación y locura que caracteriza a las quinciañeras. A medida que la historia avanza toma un tono más serio y habla de cosas que dan qué pensar: las sacrificios y tonterías que se hacen por amor, la madurez, los problemas familiares, la falta y exceso de atención a algunos niños, la pena de muerte, los comportamientos de los adultos frente al de los niños...
Zoe es una chica inglesa de quince años que oculta un terrible y desgarrador secreto. Un día tiene noticia a través de una programa escolar de la existencia de un criminal llamado Stuart Harris, que está encerrado en el corredor de la muerte de una prisión de Texas, y piensa que solo alguien así, igual que ella marcado por el secreto, la mentira y el asesinato, va a poder comprenderla... Llena de angustia pero también con una buena dosis de humor, Zoe comenzará a escribir cartas al condenado a muerte.
- LO MEJOR: Es una novela romántica (nada que ver con pasteladas), entretenida, adictiva y cuyos personajes dejan huella en el lector. Muy recomendable para personas que busquen algo que les conmueva y les haga disfrutar con una lectura.
- LO PEOR: Encuentro algunos sin sentidos en la historia.
- LECTURAS SIMILARES: Y que también puedan gustarte: Mi hermana vive sobre la repisa de la chimenea, Cometas en el Cielo, Bajo la misma estrella y Brújulas que buscan sonrisas perdidas.
Y tú, ¿qué opinas del libro? ¿Te gustó? ¿Llegaste a terminarlo?
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